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jueves, 3 de diciembre de 2015

Japauto, pioneros de la nueva Endurance


Cuando Honda lanzó en 1969 su bomba Four sobre el mundo del motociclismo, este se estremeció como pocas veces había hecho.  Unos se llevaron las manos a la cabeza y otros muchos, los que más, se frotaron las manos. Y entre estos destacaban los preparadores racers que por fin podían hacerse con una moto fiable para meterle mano y modificarla a su gusto. Entre estos estaban los que se dedicaban a las carreras de resistencia, de Endurance, con los franceses a la cabeza. De hecho la primera victoria de una Honda Four se produjo en la carrera de resistencia francesa del Bol D'Or de 1969 donde dos chavales franceses de 19 años, Rougerie & Urdich ganaron la prueba sobre una Four apenas preparada (derecha Rougerie). La moto, que todavía no se comercializaba en Francia, la presentó el concesionario parisino de Honda Japauto, que la consiguió en el último momento de dos pilotos ingleses que querían correr con ella y que no pudieron participar por el veto de la organización a que participaran pilotos extranjeros en esa edición del Bol D'Or.

La inesperada victoria de la Four motivó aún más a los de Japauto para seguir trabajando en ella y con la vista puesta en las carreras de resistencia. Para ello la aumentaron de cubicaje hasta los 969,8 cc y la presentaron a las siguientes ediciones del Bol D'Or con el alias de le monster du bol, la primera moto con base Honda Four que Japauto desarrolló. El monstruo de los parisinos no consiguió los resultados previstos en las ediciones del 70 y 71, que ganó Triumph, pero en 1972 se hizo por fin con la victoria con Debrock y Ruiz a los mandos. (izq. Debrock) e iniciando con ella la tiranía de los japoneses en el podio del Bol D'Or.


En 1973 Japauto alcanzó el cénit y una última victoria en el Bol D'Or con su aparatosa, por las radicales fibras que montaba, 950 SS (arriba) con Tchernine y Debrock a los mandos (Derecha Tchernine). El prototipo de Japauto siguió evolucionando hasta el 1000VX, y durante muchos años más sus peculiares carenados también, pero ya no volvieron a pisar lo más alto del cajón. Participaron durante las décadas siguientes en las carreras de resistencia más prestigiosas de Europa con otras preparaciones, siempre sobre la base de modelos Honda, hasta que en 1989 se retiraron de la competición. Si quieres saber algo más de la historia de esta marca ligada al mundo de la Endurance pásate por el club de incondicionales franceses de Japauto.


lunes, 6 de julio de 2015

Destinos varios




La moto se hizo para rular y nada mejor que fijarte un destino para rodar con cierto criterio. Dependiendo del grado del vicio las metas se fijan en función del aguante, y de la ambición, de cada uno. De los del botellín en la Cruz Verde hasta los que fijan el final en el mismo punto de inicio, y se obligan así a dar la vuelta al mundo. Algunos son más extremos y prefieren trayectos cortos pero intensos, aquellos que dejen huella y records. El más ambicioso de todos ellos es el japonés Shinji Kazama, que se embarcó en todos los desafíos extremos posibles encima de una moto.

Arriba le vemos en dirección sur, un sur tan extremo que se acaba en el Polo Sur. Y hasta ahí llegó con una Yamaha TW200 supercarenada para preservar el calor del motor al máximo y con un esquí acoplable en la rueda delantera para los pasos más comprometidos. La verdad es que disponía de cierta experiencia previa. Cinco años antes, en 1987, ya había pisado el Polo Norte con otra TW200 y antes se había enfrentado a retos como el Paris-Dakar de 1982, siendo el primer japonés en acabar la dura prueba. Pero aquí no acaban las gestas, y récords, del genial Kazama. En busca de los extremos se desplazó hasta el Everest y hasta que su moto no pudo trepar más alcanzó los 5880 metros por la cara sur y al año siguiente (1985) lo hizo por la cara norte, alcanzando los 6005 metros.

Y como parece que lo suyo es ir tachando montañas de renombre también lo hizo con el Kilimanjaro, ascensión con la que en 1980 inició su carrera como superhombre, y el Aconcagua donde paró el altímetro a los 5880 metros.  Y también compitió en la Baja 1000 y el el enduro de le Touquet francés, hasta que un serio accidente en la edición del Paris-Dakar del 2004 le dejó tocado y, por el momento, sin ganas de seguir acometiendo desafíos extremos. Ahora sólo se dedica a recorrer, por lo llano y siempre contando con algún bar al final de cada etapa,  todos los escenarios posibles,  y siempre lejos del salón de su casa. Parece que a Kazamado no acaba de convencerle eso de estar  tirado en un sofá más de media hora. Banzaiii!!




Una de las vueltas al mundo más heroicas nació de un vacile. En una cena en Londres en 1932 al joven  norteamericano Robert Edison Fulton una de las chicas presentes le preguntó cuando pensaba embarcarse para volverse a su Nueva York natal, y Edison la respondió que por el momento tenía otros planes, antes debía de darse la vuelta al mundo en moto.  La chica en cuestión entornó los ojos y soltó un leve suspiro, demasiados oportos en los postres tienen esos efectos colaterales, el de los vaciles y los ojos entornados. Pero en la cena también estaba presente un tal Redgrave, directivo de la Douglas Motor Works, y para cortarle el rollo a Edison, o para hacer méritos ante la chica, le ofreció una de sus motos para el viaje. Edison encajó el reto, benditos efectos colaterales, y unas semanas después ya estaba rodando camino a Dover con una Douglas T6 y con la dirección de correos de la chica  en la agenda. 

Cruzó Europa de un tirón (Francia, Alemania, Austria, Yugoslavia, Bulgaria y Grecia) y en Turquía tuvo que dormir como "huesped" en varias cárceles locales. Hasta entonces el principal contratiempo fueron las largas jornadas pasadas en los diferentes puestos fronterizos, los aduaneros le tomaban como un chiflado y le negaban el paso. Alcanzó Damasco, en Siria, y de camino a Bagdad se tuvo que enfrentar con el gran desierto Sirio, más conocido por El Azul por la total ausencia de nubes en sus confines. Con opiniones encontradas, unos opinaban que jamás lo conseguiría y otros le daban ánimos, partió de Damasco con la moto cargada hasta los topes con bidones extra de gasolina y agua. Le esperaban 800 km de arena, calor, soledad e incertidumbre, unas terribles jornadas de viaje antes de alcanzar Bagdad, ciudad a la que llegaría enfermo y exhausto y donde pasaría las siguientes siete semanas en un hospital. En el desierto sirio se cruzó con las caravanas de camellos de los beduinos, encuentros que más tarde le inspirarían el título de su libro, One Man Caravan


Las montañas nevadas de Iran le impidieron seguir con el viaje por tierra y no tuvo más remedio que continuar su periplo en un barco hasta Bombay, en la India, donde pasó los siguientes seis meses recorriendo y filmando todo el subcontinente asiático. Logró acceder a Afganistan, rodando por el mítico paso de Khyber que lleva hasta las ciudades de Kabul y Kandahar y donde logró persuadir a los feroces miembros de la tribu de los Ghilzais para que le dejaran rodar su secreta danza nocturna de las espadas de día. Tras cruzar India de nuevo se embarcó rumbo a Indonesia, visitando Sumatra, Malasia, Tailandia, Vietnam, Laos y China. 


Las embarradas pistas chinas pudieron con la Douglas y con la paciencia de Fulton quien no tuvo más remedio que desistir de internarse más en territorio chino y costear en barco hasta alcanzar Shangai. Desde esta ciudad se internó una vez más en territorio chino, hasta Sianfú, antes de coger un barco a Nagasaki, en Japón. Y de Japón, donde fue agasajado por el Motoclub de Kobe, de vuelta a su país cruzando en barco todo el Pacífico hasta San Francisco. A Fulton todavía le quedaba cruzar todo EEUU, de costa a costa, antes de llegar a Nueva York. Llegó la víspera de las Navidades de 1933 con su Douglas y con más de 64.000 km recorridos, habiendo completado su vuelta al mundo en 17 meses, visitando 22 países.

Fulton se convirtió en un hombre orquesta para conseguir uno de los primeros documentales de viajes de la historia.  Sabía por donde iba a pasar y se le brindaba la oportunidad de rodar, y rodar, por algunos de los países menos conocidos del mundo y para documentar el viaje se hizo con una cámara de cine de 35 mm y 1.200 metros de película guardados en el maletón trasero de la moto. Para rodarse a el mismo fin acopló un temporizador a la cámara de cine y una vez que esta estaba montada en el trípode y enfocada accionaba el reloj y su vuelta montó el documental "Twice upon a Caravan". La foto fija se la dejaba a sus lápices y apuntes de campo, empezó estudiando los diferentes tipos de edificios que se iría encontrando a lo largo de la ruta, pero fascinado por la gente acabó haciendo muchos retratos. Robert Edison Fulton tardó un rato largo en llegar a Nueva York, un trayecto al mismo destino bastante más entretenido que el que le hubiera brindado la hamaca de cubierta de un transatlántico.

viernes, 22 de mayo de 2015

Yamaha TZ 750a "Aerofoil"


Ahora que con la Ducati GP15 y sus alas la aerodinámica ha vuelto a colarse de nuevo como un factor a tener en cuenta para mejorar las prestaciones racing, viene al caso rescatar un invento que asombró al personal a finales de los 70 por su osadía. En 1978 y en la universidad neozelandesa de Auckland Rodger Freeth, un espabilado estudiante de astro-física de 22 años,  se puso a los mandos de un ordenador de la universidad  y diseño un alerón y unas alas delanteras para su Yamaha TZ 750a con la que venía disputando el campeonato neozelandés. 

La lógica le llevó a deducir que con una fuerza extra provocada por el alerón sobre la rueda trasera, esta obtendría un agarre extra y el paso por curva sería más rápido. El problema vino cuando los demás pilotos se quejaron de semejante despropósito, se temían lo peor en un supuesto encontronazo en una curva, con las motos inclinadas. Freeth sólo pudo dar un par de vueltas con el alerón, por lo peliagudo del invento la dirección de carrera se lo prohibió, y aunque durante un par de carreras más pudo utilizar las alas del guardabarros delantero finalmente le prohibieron usar cualquier tipo de artilugio aerodinámico casero. Juventud divino tesoro. Si quieres saber algo más de la historia de esta moto única léete el repaso a esta singular aventura que hizo Gambler en un foro. 


lunes, 4 de mayo de 2015

Geoff Duke


Hace unos días nos dejó Geoff Duke, una de las grandes estrellas de la historia del motociclismo. Un fenómeno que dejó muchos titulares y que muchos consideran el primer ídolo mediático del motociclismo. Fue pionero en muchos aspectos y tuvo siempre como referencia a la Isla de Man. Allí debutó en el Manx GP de 1949 con Norton y al año siguiente arrasó en el TT con Norton de nuevo y con el recién estrenado Featherbed, y cinco años más tarde y con la Gilera tetracilíndrica rozó la hazaña, quedándose a sólo tres centésimas de segundo de la barrera de las 100 mph. También fue el inventor de los monos de cuero de una pieza, los incómodos dos piezas no contribuían mucho a la poca aerodinámica de la  Norton Manx y le encargó a un sastre que le diseñara uno entero. Un acierto que no tardó  mucho en generalizarse. Ya retirado de la competición se metió de lleno en el mundo audiovisual y creó la productora DUKE, que desde entonces produce en exclusiva los documentales más cañeros del TT. Si quieres saber algo más de la fabulosa vida de Duke, 92 años dan para mucho, léete su obituario en la página oficial del TT

En 1958 Geoff Duke pasó brevemente por BMW y contribuyó a carenar a  la 500 Rennsport.


El Off-Road como entrenamiento. A fondo con la BSA

A tope por Bungalow con la Gilera. Entrenamientos matutinos en el TT de 1955

Con 88 años Geoff Duke volaba de nuevo en Ballaugh con la Manx. Parade Lap del TT de 2011.

jueves, 9 de abril de 2015

Triumphant, una racer por la nubes


Desde que en 2000 el ex-piloto norteamericano Eddie Mulder hiciera su debut en la carrera de veteranos del Pikes Peak con su Triumphant, una Bonneville de 1969 con la que en la década de los 70 disputó numerosas carreras de Dirt Track, pocas ediciones se le han resistido. Lleva ya 7 victorias. Esta casi centenaria  carrera en cuesta (1916)  se celebra en el estado de Colorado y atrae a todo tipo de competidores con los más dispares prototipos. Su particularidad son las 156 curvas en un recorrido ascendente  de 20 kilómetros ( en el TT con el triple de recorrido las curvas son poco más de 240). Y para deslizarse por ellas la veterana Triumphant se ha mostrado intratable. 




Eddie Mulder salió del anonimato cuando sólo tenía 16 años. Participaba en 1960 en la última edición de la Big Bear Run, una complicada carrera por el desierto de California, sobre su Rotal Enfield 500 mono. Esta era una de las carreras off-road  más extremas en su día, apenas la mitad de los inscritos cruzaba la linea de llegada y los parajes eran tan dispares como el abrasador Rattlesnake Canyon o las nevadas cumbres del Big Bear mountain. Arrancó de los últimos y poco a poco fue adelantando a los más de 750 participantes y se hizo con la victoria. Al día siguiente le ficharía Bud Ekins para el potente equipo de Triumph, con el que subió a lo más alto del cajón en numerosas ocasiones, hasta con la rueda pinchada. 


jueves, 26 de marzo de 2015

La conquista del Vallés


Cuando el norteamericano Jim Pomeroy aterrizó en el aeropuerto del Prat a principios de Abril de 1973 era un perfecto desconocido para el Continental Circus del Cross. Venía como privado a disputar su primera carrera en el circuito catalán del Vallés, la primera prueba del Campeonato del Mundo de ese año. Pero cuando volvió a embarcar, una semana después, lo hacía ya convertido para la posteridad en leyenda, y repartiendo primicias tanto para los norteamericanos como para los españoles.  

Jim Pomeroy ya era un valor en alza en el mundo del cross en EEUU y marcas como CZ le habían entrado para hacerle ofertas para disputar con ellos el campeonato de cross norteamericano. Pero Pomeroy tenía otras intenciones, quería jugar en la gran liga del cross mundial (en la década de los 70 los pilotos norteamericanos estaban a años luz de los europeos) y medirse a las grandes estrellas como Joel Robert, Geboers o Mikkola. El concesionario local de Bultaco, con el que venía corriendo, le ofrecía la posibilidad de desplazarse a Europa  para disputar un par de carreras, y con ellos se quedó. Y así se plantó, con el hatillo y su Pursang MK6 en la parrilla de salida del XII Gran Premio de España de Motocross. 

Venía con prisas y ya en la primera vuelta de la primera manga lideraba la carrera. El circuito del Vallés era ancho y contaba con curvas bien abiertas, y mientras el resto de los pilotos las tomaban por el interior, Pomeroy las trazaba por el exterior, deslizándose con el más puro estilo del Dirt Track norteamericano. No abandonó el liderazgo en toda la primera manga, ni siquiera se atrevió a echar un vistazo atrás, y el público tampoco le dejó. Corría en casa de Bultaco y los miles de asistentes sentían como suyo también el posible triunfo del norteamericano y no pararon de aclamarle y animarle. El delirio. Cruzó la meta tan eufórico que se marcó un caballito también de leyenda, inmortalizado por los fotógrafos de casi todos los ángulos. La foto de arriba la sacó el gran Javier Herrero para Autopista. Y con su victoria llegaron también las primicias, se convirtió en el primer norteamericano en ganar una prueba de cross del mundial, en el primer piloto en ganar en su debut, y dio también a Bultaco su primera victoria a nivel mundial. 



lunes, 23 de marzo de 2015

Baja Monster


Si existiera un Hall of Fame para las motos únicas y singulares, no para los modelos ni para las series limitadas, la Honda XR680RN estaría expuesta en plena recepción. Se desarrolló en 1991 para correr la Baja 1000, en la Baja California, y para hacer frente a las potentes motos de dos tiempos que en aquella época dominaban en el desierto mexicano. La base, la Honda XR600R, fue exprimida al máximo y aumentada su cilindrada hasta los 680cc. Un experimento que para los pilotos de Honda supuso un esfuerzo brutal para hacerse con ella, tuvieron que cambiar en parte su estilo de pilotaje y sobre todo su percepción de la realidad. Andaba tanto que los obstáculos, sobre todo los cactus, aparecían, y desaparecían, mucho antes de lo previsto.

Aunque por parte de Honda nunca se confirmaron los caballos de la Monster los daños colaterales apuntaban que había ganado un buen puñado de ellos. Los pilotos tenían que ingeniárselas además de con los impertinentes cactus con ruedas traseras que se desintegraban o con basculantes que se doblaban. El brutal poder de la Monster. Para ellos pilotarla era sumamente divertido, pero poco más, porque la fiabilidad de aquel prototipo era nula. De hecho no llegó a finalizar ninguna carrera pero su corta existencia sirvió para que Honda tomara buena nota del experimento. Las siguientes series de la XR pasaron a cubicar 650 cc, 30cc menos que la Monster. 




sábado, 6 de diciembre de 2014

too old to rock&roll ??


Al escocés Ian Anderson, vocalista, compositor y hombre orquesta de la banda de rock Jethro Tull y  autor de uno de los cortes de manga más visuales, por rotundo y sentido, de la historia de los vinilos le gustaban las españolas. Tenía dos, y a las dos las exprimía a gusto. Una era una Mickandrius y la otra era una Cappra. Proclamaba en la portada del corte de mangas que estaba demasiado cascado para el R&R, pero no me lo creo, lo suyo, y a su sonrisa y a su fogosidad me remito, era puro R&R. Una muestra más que darle al mango definitivamente rejuvenece. 

viernes, 28 de febrero de 2014

Wassel, off-road niquelado

Bantam Wassel 125 de 1972

En las décadas de los 50 a los 70   en Gran Bretaña el off-road hacía furor. Ya fuera el trial, el cross o el enduro raro era el fin de semana que no se celebrara una competición en algún prado o colina inglesa. Al principio competían  con las pesadas e ingobernables motos inglesas y comprarse alguna parcela en la verde y embarrada campiña inglesa estaba a la orden del día. Para hacer la competición más llevadera surgieron genios como los hermanos Rickman con sus chasis o Ted Wassel que empezó a fabricar componentes más fiables para reemplazar a aquellos que las caídas rompían sin cesar. Su éxito fue tal que a finales de los 70 no había ninguna moto inglesa de campo que no montara componentes Wassel.

Entre sus productos estrella estaban los tanques y guardabarros en aluminio y en 1972 dio el salto definitivo y presentó su propia moto de trial con motor de la BSA Bantam de dos tiempos de 125/175cc. Antes su fama ya había cruzado el charco y John Penton, un célebre piloto de enduro norteamericano, incorporó los componentes y los kits de alumino de Wassel para dos de sus modelos de motos de campo Penton. La estampa de las motos con kits Wassel es pura artesanía niquelada , sin duda unas de las motos de campo más sencillas, prácticas y bonitas que se hicieron. Wassel todavía sigue en activo, pero ya no comercializan los kits que la hicieron famosa. 



Penton Wassel 125 Enduro, 1970

Tyran Wassel Sachs 125 Scrambles, 1970

Penton Wassel Sachs 125 Trials, 1970


lunes, 10 de febrero de 2014

il duca italiano



A grandes zancadas, con determinación de campeón y apurando el último truja antes de tomar la salida, así se presentaba el piloto italiano Guiliano Maoggi a la salida de una de las etapas del Motogiro de Italia en 1956. Ganó y su victoria sobre la Ducati Marianna de 125 le sirvió de bálsamo a la fábrica italiana para seguir en la brecha y por el momento descartar los planes de cierre que se cernían sobre ella. Il Duca era consciente de que debía de emplearse a fondo, la potente foto habla por si sola. Curiosamente en la foto de la biografía oficial en la web de Ducati el cigarrillo ha desaparecido.

jueves, 30 de enero de 2014

el último paseillo de Hailwood



En el Classic TT de 1979 Mike Hailwood ponía fin a su brillante carrera. Aunque acabó en segunda posición con su Suzuki 500, a sólo 3.2 segundos de Alex George con su Honda 1100,  nada más bajar de la moto y de camino al podio su cara reflejaba un mosqueo monumental. A la impotencia de haberlo dado todo en la última vuelta se le sumaba también que era consciente de que acababa de disputar  la última gran carrera  en su vida. 

El año anterior protagonizó una de las gestas más grandes del mundo del motociclismo. Tras estar diez años en el dique seco retornó al TT con 38 años para hacerse con una de las victorias más recordadas en el circuito de la isla de Man al ganar la F1 TT con una Ducati 900ss. 1978 y 1979 fueron los últimos años en activo de Hailwood, años que dieron mucho juego para el piloto inglés. Si quieres saber algo más de estos dos frenéticos años en la vida de Hailwood debes de leerte las dos crónicas que aparecen en el excelente blog Road, Track, Car and Driver. When the gods where not so young y Hailwood and the Isle of Man. De imprescindible lectura. 

PD: A Hailwood  el mosqueo se le fue nada más pisar el cajón. 

miércoles, 22 de enero de 2014

You ain't nothin' but a scrambler dog


John McCown y su perro Kookie fueron una de las parejas más compenetradas del mundo del motor. Pertenecían a The Invaders, uno de los Desert racing clubs que proliferaban en la década de los 70 en California y juntos se comieron muchos baches y tragaron más polvo. Inseparables, John aferrado a los mandos y Kookie clavando garrras en el acolchado del depósito, participaron en grandes carreras del desierto como la Barstown to Vegas sobre una Husky 400 y una Ossa 175 SDR. 

Su fama traspasó el ámbito de las carreras y rodaron varios anuncios de Kawasaki y Kookie acabó de protagonista de varios libros para niños. Uno de los secretos de la pericia de este sobre la moto radicaba en el oficio de su amo. John era carnicero y  a buen seguro que Kookie, más que en el siguiente salto estaría pensando en el TBone Steak que le esperaba al final de cada carrera. Vida de perro? Que se lo pregunten a Kookie. 





miércoles, 11 de diciembre de 2013

Cine Meccanica, cita con las wheel movies





Si te gustan las wheel movies y vives en Nueva York tienes suerte. Cada semana puedes asistir a la proyección gratuita de una de estas películas en una de las citas cinéfilas que por su perseverancia se ha convertido ya en uno de los ciclos temáticos más duraderos y longevos de la historia del cine. La neoyorquina Corinna Mantlo (der.) va camino de convertirse, si no lo es ya,  en la experta mundial de road movies y películas varias donde los protagonistas se mueven sobre ruedas. Hace casi cuatro años que empezó su particular aventura  y hasta la fecha ha conseguido proyectar una película de este genero a la semana. Han sido varios los garitos que en Nueva York han acogido sus proyecciones y por la pantalla ya han pasado desde los pesos pesados (The Wild One, Quadrophenia, Easy Rider o Born Losers) hasta las más undergrounds, siniestras y cómicas  como la británica I bought a vampire motorcycle, donde un Zombie decide acudir en auxilio de una siniestrada Norton Commado, se rebana la garganta y con la sangre saliéndole de la aorta a borbotones llena el depósito a pelo, sin embudo. Unas risas y un punto poder contar con la cita semanal de Corinna.

Ella no sólo proyecta, también se encarga de ir preparando al espectador sobre la película que va a enseñar a través de su blog Cine Meccanica. Con una currada sipnopsis y análisis, con fotos, trailers y una selección de los diálogos más potentes de la película. Por eso su blog es una referencia potente y muy valiosa sobre todas las películas de este género. Y las tiene todas localizadas y listadas, de la A a la Z, y seguro que pretende proyectarlas todas. Tiene carrete para bastantes años más. De hecho este año se ha celebrado en Nueva York y bajo la tutela de Corinna el primer Motorcycle Film Festival de NY y su propuesta de proyecciones semanales ha arraigado también en la costa oeste, donde desde hace unos meses se celebra en un garito de Los Angeles.  No me extraña que su ejemplo cunda,  iniciativas como las de Corinna hay, pero que perduren en el tiempo pocas y por eso hay que aplaudirlas y apoyarlas. Que pena que NY quede tan lejos.


"Well I´m dead mother, but other than that I´m splendid", 

Psychomania,(1972)












Inspector Cleaver: What kind of a bike was it?
Noddy: Norton Commando
Priest: Funny, they’re usually so reliable….

I bought a Vampire Motorcycle (1991) (der.)

The cycle-gang gals… scratching… clawing any guy who gets in their way!  The Hellcats (1968) (abajo)















Kinda a big bike for such a ‘lil girl isn’t it? Born Losers (1967)





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