Si a alguien todavía no le ha quedado claro lo que es una Café-Racer, y me consta que todavía quedan muchos que asignan a este estilo cualquier transformación, aunque monte neumáticos de tacos, convendría ilustrarle el concepto con alguna de las cafeteras de CRO. Fede Ruiz se debe al estilo Café Racer más puro y con su nueva transformación lo vuelve a demostrar, esta vez sobre la base de la Sanglas 400 Y. Una moto que hizo historia a principios de los ochenta al ser la primera moto que al montar en serie un motor de Yamaha empezó a desmantelar definitivamente el autárquico mercado español de la moto.
lunes, 6 de junio de 2016
viernes, 3 de junio de 2016
jueves, 2 de junio de 2016
miércoles, 1 de junio de 2016
el peaje
Rodar rápido, muy rápido, en los circuitos tiene su lado oscuro. Las caídas forman parte de las carreras y es un peaje que todos los pilotos tienen más que asumido. De hecho de las caídas se aprende y forman parte del tutorial más ingrato al que que todos los pilotos que le quieren dar al mango de veras tienen que apuntarse. Su difusión no suele agradar a muchos, recientemente unas fotos de un accidente en la NW200 hechas por el fotógrafo Diego Mola fueron criticadas por algunos en la red social donde aparecieron y le apremiaron a que las quitara. Pero si uno pretende ser imparcial y retratar las carreras, aunque sean las más peligrosas del mundo, debe de estar dispuesto a mostrar también su lado menos amable. No es morbo, es la pura realidad.
Otro fotógrafo que se presta a enseñar todo el peligro que entrañan las carreras es el inglés Tim Keeton. Se especializa en el mundo del deporte y es un asiduo también a todas las competiciones del mundo del motor a las que puede asistir. En su extensa galería donde abundan los excelentes retratos de los pilotos ha recopilado las fotos de muchos años de trabajo y entre ellas destacan también las de los accidentes. Sorprende su particular don de estar en el sitio oportuno en el momento menos indicado para el piloto. Espectaculares piruetas que forman parte del juego.
lunes, 30 de mayo de 2016
viernes, 27 de mayo de 2016
Drag Queens
Dennis 'Stormin' Norman, supercharged twice Triumph 650cc, foto: Roger Philips
Si la prueba reina del atletismo son los cien metros lisos, sin obstáculos ni curvas, y donde la velocidad es la única protagonista, el pique superior en el mundo del motociclismo debería ser el cuarto de milla flat-out. Ya desde los orígenes de los piques, nada más inventarse la segunda moto ya se organizó el primero, las mentes más calenturientas se pusieron a desarrollar tremendos prototipos con los que cruzar primero la meta. En las competiciones donde la velocidad pura es la única protagonista y donde no hay límites, cualquier mejora, multimotores, turbos, gas nitro, neumáticos sobredimensionados, es bienvenida para que cuando le demos al mango la moto nos catapulte sin compasión.
Las carreras de dragsters empezaron a popularizarse en Estados Unidos en los años cincuenta y una década más tarde desembarcaron a lo grande en Gran Bretaña, terreno más que abonado para recibir con entusiasmo cualquier evento relacionado con la competición sobre dos ruedas y con numerosos aeródromos dispuestos a ceder sus largas pistas de aterrizaje. Aunque las primeras carreras de velocidad pura hay que buscarlas en la ciudad costera inglesa de Brighton a principios del siglo pasado y en su Speed Trial. Para celebrar estas carreras tuvieron que asfaltar expresamente una franja del paseo marítimo. A la derecha una Brough Superior en Brighton a mediados de los años treinta, la gran dominadora de esta prueba hasta la irrupción de Suzuki, hoy la moto a batir es la Hayabusa Turbo. La época dorada de las pruebas de dragster inglesas fueron los años 60 y 70.
Las competiciones de drags eran puramente amateur, las marcas no querían implicarse en una aventura que a la larga le iba a reportar poca publicidad y muchos costes, y los pilotos tuvieron que echar mano de un ingenio sin precedentes para lograr batir el crono. Precisamente ese ingenio fue el que a la postre acabó desinflando la competición, a mayor ingenio mayores recursos, y con estos los costes se incrementaron tanto que fue inviable mantener el nivel de competición. Las fotos que acompaña esta entrada son de aquella época y pertenecen a los fotógrafos Roger Philips y Alan Holland, los encontramos en The Acceleration Archive, una de las webs más especializadas en el mundo del dragster. Curiosas son también las fotos de los participantes con puras motos de calle, todo el mundo era bienvenido, aunque sin duda las verdaderas protagonistas eran los prototipos supervitaminados. Era casi una obligación bautizar a esas bestias únicas y de ahí surgieron nombres tan sugerentes como Quasimodo, Penetration, Shotgun, Pegasus Panther , Cyclops o War Bird. Nombres de guerra para dar mucha más guerra.
Norman Hyde, Triumph triple engine, foto: Roger Philips
Vincent 1000cc supercharged, single gear, foto: Roger Philips
Mick Butler, Norton twin 500cc, foto: Roger Philips
Kawasaki H1 500cc, foto: Roger Philips
David Hardy, Norvin, Norton featherbed Vincent V-Twin 1000cc, foto: Roger Philips
John Bridges, Triumph, foto: Roger Philips
Danny Johnson, single Harley Davidson Ironhead, foto: Roger Philips
Stu Bentley, twice 650cc Triumph, foto: Alan Holland
Mick Butler burning out, 500cc Norton, foto: Alan Holland
R. Carter, 875cc Hillman Imp, foto: Alan Holland
Dennis 'Stormin' Norman, supercharged twice Triumph 650cc, foto: Alan Holland
Norman Hyde, 741cc Triumph Roadrunner III, foto: Alan Holland
Jim Brown, 1260cc JAP, foto: Alan Holland
Phiñ Eeles, twice Triumph 650cc, foto: Alan Holland
miércoles, 25 de mayo de 2016
Agostini vs Hailwood
En el circuito de Mallory Park en Inglaterra se disputó durante muchas décadas la denominada Race of the Year, una carrera que se celebraba al margen de cualquier campeonato y que los pilotos se tomaban únicamente como un reto personal. En 1969 la carrera derivó en un pique Inglaterra-Italia cuando Hailwood, que ya había ganado las dos ediciones anteriores con una Honda, quiso retar a Agostini y su MV Agusta tricilíndrica pilotando una Seeley británica de 500. En la foto Agostini parece dejarle claro que poco tenía que hacer, y así fue, la victoria cayó del lado del italiano y Hailwood acabó en tercera posición. Agostini se embolsó 50 libras por la victoria y Hailwood 20 libras.
lunes, 23 de mayo de 2016
Boy Racer
Barron Storey, uno de los ilustradores gráficos más eclécticos de los EEUU, ilustró desde portadas para el Times, desplegables para el National Geographic y hasta la primera representación en 3d del Space Shuttle por encargo de la NASA, también tuvo una potente conexión con las motos. De joven aparcó en su garaje más de una y disputó numerosas carreras como aficionado y cuando le encargaron que contribuyera con uno de sus cuadernos de viaje para el número de mayo de 1994 de la revista Heavy Metal lo tuvo fácil. Se hizo con el libro ilustrado sobre la historia de la moto de Tony Middlehurst para tener fotografías de referencia y a partir de ahí fue componiendo su particular collage de ilustraciones donde están presentes sus motos y los retratos de desnudos, insuperables y excitantes compañeras de su viaje de juventud.
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