Pocas motos de carreras tienen mote. Se las suele identificar con siglas, un número y basta. El protagonista es sin duda el piloto (esos si que tienen motes) pero cuando una consigue ser conocida por su apodo es que algo gordo ha hecho. Es el caso de Slippery Sam, la Triumph Trident T150 de carreras que en plena crisis de la industria británica mantuvo bién alta la moral de los de Meriden.
En 1968 Triumph sacaba al mercado su novedosa Trident, de hecho la primera superbike de 750 cc y tres cilindros, pero solo un mes más tarde Honda le arruinó el estrellato con la presentación de la revolucionaria Honda CB750. Las previsones de venta se fueron al carajo y conscientes de que tenían que contraatacar y de que no podían desarrollar otra moto (como si hizo Kawasaki con su Z1) decidieron pasar de librar la batalla en el escaparate a librarla en los circuitos.
En 1968 Triumph sacaba al mercado su novedosa Trident, de hecho la primera superbike de 750 cc y tres cilindros, pero solo un mes más tarde Honda le arruinó el estrellato con la presentación de la revolucionaria Honda CB750. Las previsones de venta se fueron al carajo y conscientes de que tenían que contraatacar y de que no podían desarrollar otra moto (como si hizo Kawasaki con su Z1) decidieron pasar de librar la batalla en el escaparate a librarla en los circuitos.

1971 fue un año de ensueño para el departamento de competición de Triumph-BSA. Slippery Sam ya no perdía nada de aceite y lo ganaba todo. Empezando por Daytona donde se presentaron con la BSA Rocket 3 (Triumph - BSA, tanto monta, monta tanto). Ficharon a Dick Mann ( el vencedor del año pasado sobre la CR750), Romero y Emde y con ellos coparon el cajón. Los triunfos siguieron en Mallory Park donde John Cooper se hizo a lomos de la BSA con la victoria sobre la MV-Augusta de Agostini (con menos de un segundo de diferencia), seguidos por Barry Sheene (Suzuki) y Phil Read y Saarinen (Yamaha). En el Bol D'or los de Triumph-BSA cambiaron de tercio y corrieron con Triumph y con la pareja formada por Percy Tait y Ray Pickrell (arriba) lograron levantar el Bol dorado en el circuito de Le Mans.

Con Slippery Sam se cerraba la gloriosa época de carreras de Triumph-BSA. La década de los 70 fué particularmente cruenta en Triumph y con graves problemas financieros los recortes se cebaron con el departamento de carreras, que aguantó como pudo con la T150 hasta que ya no la dejaron correr en la Isla de Man. Hasta su resurgimiento con Bloor, Triumph no volvió a pisar el cajón en ninguna competición.
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El genial Obredam Bezzi acudió tambien a la cita con Slippery Sam y con la historia y propuso su particular versión de la Triumph basándose en una Daytona Next.
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