jueves, 13 de agosto de 2015

GP de la Bañeza, spanish circus (2)


El circuito de la Bañeza tiene un trazado de 1780 metros plagado de pasos muy comprometidos donde la técnica es fundamental para arañarle segundos al crono. Por eso es aquí, igual que ocurre en las Road Races, donde el rodaje de muchos años es una garantía para medirse con éxito en la carrera. Conocer cada ángulo (aquí muchas  curvas pasan a llamarse ángulos) es vital y pasar rozando las balas de paja es una de las técnicas más efectivas para enfrentarte con la trazada más abierta al siguiente ángulo. En las rectas más cortas, apenas unos números en la calle, la trazada más efectiva es una marcada ese. El llamado sacacorchos bañezano (abajo) inicia la sucesión de ángulos más ratoneros del circuito. Los pilotos suelen llegar en 4ª velocidad (la marcha más alta que permite el circuito), bajan a 2ª y durante los siguientes cuatro ángulos la mantienen, estirando el motor al máximo entre ellos. 



En los boxes la veteranía es un grado, y el espacio y los recursos se optimizan según el número de años de asistencia a la carrera. Sin duda uno de los mejor ubicados es Juan Martín. Ya retirado de la Bañeza asienta sus reales y su sabiduría en un patio que se abre a la calle de los boxes, a la altura del número 1. Ganó la última de sus tres victorias con 61 años y dejó un recuerdo imborrable cuando le truncó en 2005 el triplete a Phil Read. Este venía de hacerse con la victoria en la categoría de clásicas 4t los dos años anteriores y aunque en la cena previa a la carrera el inglés le propuso un pacto de cara a la galería, se pasarían y repasarían hasta la última vuelta, Juan tiró a muerte desde el principio. Durante toda la carrera Read le estuvo metiendo la rueda en cada ángulo pero Martín aguantó la presión hasta que la bandera a cuadros le dio la victoria. 






Haber competido en La Bañeza siempre debería ir subrayado en el curriculum de cualquier piloto. Aunque todas las primeras veces tienen algo especial, la primera rodada en este circuito leonés también viene acompañada de los valores que implica un reto, osadía y carácter. En las verificaciones técnicas el joven piloto Roberto Saiz Martinez muestra orgulloso su primera carta de verificación, su novia le secunda y el manager parece advertir que aunque sea la primera definitivamente no será la última. 

Leyendo el programa de carreras a muchos le sorprendía la procedencia de un piloto. Ballymoney?? Y eso por donde cae?? Para quien no esté familiarizado con las Road Races comentar que la pequeña localidad de Ballymoney se encuentra en el Ulster y es famosa por ser la cuna de la dinastía Dunlop y de los grandes pilotos que llevan este apellido.  Y desde allí se desplazó Samuel Dunlop con su padre Jim (abajo). Un lujo tener al primo de  Michael y William y al hermano de Joey y Robert compitiendo en la Bañeza. Y aunque el resultado les fuera esquivo, no lograron hacerse con los puñeteros reglajes que demanda este circuito y quizá echaran en falta algún toque de verde de la campiña norirlandesa y algún que otro seto, su presencia demuestra que el GP de la Bañeza es conocido y valorado internacionalmente. 






miércoles, 12 de agosto de 2015

GP de la Bañeza, spanish circus (1)


Cada agosto la localidad leonesa de La Bañeza se sacude el letargo de la calorina estival durante un fin de semana con una carrera de motos que hace imposible la siesta. El olor de la mezcla racing se cuela por las persianas bajadas y el atronador sonido de los motores hiperevolucionados se magnifica por las calles cuajadas de la singular arquitectura de esta localidad. Desde que a mediados del siglo pasado el coche de los pilotos madrileños Del Val les dejara tirados aquí regresando de una carrera de motos en A Coruña y la recién creada Peña Motorista Bañezana les echara un cable, cada año las motos no han dejado de correr por sus calles. 

En gratitud por la ayuda los hermanos del Val quedaron en volver al año siguiente con una exhibición de sidecars y aquella demostración racing caló tan hondo en la Bañeza que decidieron mantener tan sana costumbre e incluirla de por vida en los trazos genéticos de cada bañezano de pro. De hecho hubo un alcalde que decidió rescatar la siesta en tan señaladas fechas y ante la amenaza de verse desprovistos del espectáculo los bañezanos se amotinaron frente al ayuntamiento y le obligaron a reconsiderar su decisión. Las carreras siguieron y en las siguientes elecciones el alcalde tuvo que ceder el bastón de mando con apenas unos votos en el bolsillo. 




El abuelo y el nieto ya han tomado posiciones, una hora antes y como cada año, para ver pasar el spanish circus más autentico. El Gran Premio de La Bañeza ya lleva 56 ediciones y a buen seguro que el abuelo ya las disfrutó de pequeño. En otros pueblo se preparan para ver pasar la cabalgata de reyes, en la Bañeza para ver pasar a la motos. Y estás y en las curvas más cerradas, pasan a escasos centímetros del personal. Un espectáculo verlas lamer las balas de paja y dejar tras de si una estela de briznas de paja en suspensión. 





Bajo un sol de justicia y a muchos grados las dos tiempos suben aun más la temperatura haciendo girar la aguja del cuentarrevoluciones hasta el aullido final. Luego cortan y dan gas de nuevo. Pura adrenalina antes de salir de boxes al asfalto para enfrentarse con el circuito de la Bañeza.




Si en las Road Races británicas siempre encontramos algún pub jalonando el circuito, en La Bañeza tenemos la cervecería La Penúltima. Aquí cambiamos la pinta por el corto y la tapa y una ubicación perfecta para ver una de las curvas más técnicas de todo el circuito. Tanto que a la salida nos espera un muro de paja. Unos centímetros de más y rebotamos, unos centímetros de menos y condicionamos la siguiente trazada. En un circuito donde la mitad de su trazado es puro ratoneo elegir la mejor trazada no es nada fácil y acercarse al mejor crono, este año el récord fue de 1:10.8 en la categoría de 125cc, una proeza. 




Otro de los alicientes de la Bañeza son sus boxes. Flanquean por ambos lados la larga recta donde se ubica la linea de salida y por esas dos calles pululan durante todo el fin de semana toda suerte de equipos y de emociones y un río continuo de curiosos y aficionados. Sin restricciones. A pesar del agobio que puede parecer que sufren los pilotos y mecánicos estos disfrutan con tanto ajetreo. En la mayoría de las ocasiones las motos que corren, sobre todo las clásicas de 2T y 4T, son auténticas obras de arte por su nivel de restauración y preparaciones. Un trabajo de años que hay que exponer a una entendida afición, convirtiendo así los boxes en un perfecto escaparate donde mostrar de cerca sus creaciones. Una ocasión perfecta también para que los bañezanos planten sus sillas en la acera y disfruten con el ir y venir de esta peculiar fauna racing. 



lunes, 10 de agosto de 2015

Ulster GP, #diegonosmola


Fiel a su cita con las Road Races más importantes de Irlanda del Norte nuestro gran amigo Diego Mola nos acaba de enviar su particular selección de las fotos del Ulster Grand Prix que se celebró la semana pasada. Espectáculo en estado puro y al que animamos a asistir. Que mejor destino en verano que escaparse hasta  las verdes y frescas colinas del circuito de Dundrod. Un viaje sorprendente en busca de una de las carreras más longevas del calendario de la Road Races. Diego ya ha repetido varios años y por sus fotos vemos que cada año descubre nuevos ángulos para el disparo. Geniales fotos Diego, grazie mille por compartir. No dejes de visitar la web de Diego Mola















jueves, 9 de julio de 2015

posando


Hoy me he pasado por el taller de Felipe Martín, teníamos unas fotos pendientes y por fin ha encontrado un hueco para desplegar el fondo de tela en un rincón de su taller. El verano es temporada alta en San Martín de Valdeiglesias y parece que la ola de calor ha hecho merma en los scooters de la chiquillería pinche. Le traen de cabeza, mucho plástico chino y poca chicha, pero Felipe es ante todo un mecánico y se debe a su oficio. Pero a el lo que le pone es restaurar motos. Algunas se las traen en cajas, despiezadas y oxidadas, y el recompone el puzzle paso a paso. Otras se las entregan a medias, con el proceso parado donde el cliente decidió arrojar la toalla y estimó que el plan debía de pasar por manos expertas y artesanales. La lista de restauraciones de Felipe es larga y de los diferentes tipos de motos toca casi todos los palos posibles. 

Quizá se haya especializado algo más a lo largo de sus cuarenta años de carrera en las Vespas y Lambrettas (siempre tiene alguna en el banco de trabajo), pero no le tiembla el cerebro a la hora de enfrentarse con alguna abuela sacada de algún pajar. Y las motos de campo españolas las conoce como pocos, de hecho la mayoría de los que hemos subido por los montes de los alrededores lo hemos hecho con alguna que nos vendió su negocio familiar.  Hoy tenía 6 motos niqueladas en la sala de espera, con las llaves puestas y gasolina en el depósito, listas para volver a rular. El secreto de la eterna juventud en manos de Felipe. Si queréis ver más restauraciones pasáros por la web de Motos Martín&Martín






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