Ernst Henne sobre la BMW 750 Kompressor camino del récord del mundo
La carretera desde Ingolstadt a Munich era una carretera tranquila de grandes rectas y, a finales de los años veinte, apenas transitada. Hasta que un día llegaron los vecinos de BMW con su camión de pruebas, cortaron el tráfico en un sentido y se dipusieron, cronómetro en mano, a ver cómo se las gastaba su piloto estrella sobre un prototipo de una R63 que el mismo había desarrollado en su taller. Ese día no cayó ningún record mundial, cayeron ocho. Aunque no todos fueron validados, el que se mantuvo, 216 km/h, coronaba en 1929 a Ernst Henne como el hombre más rápido sobre una moto hasta la fecha y le daba a la marca bávara su primer récord del mundo. BMW, entusiasmada, siguió insistiendo, tanto que hasta casi dos décadas después casi los records de velocidad tuvieron sello alemán.
Henne era un piloto multidisciplinar, lo hacía bien sobre todo tipo de superficie, y además tenía avanzados conocimientos de mecánica. Y era alemán. BMW no tardó en fijarse en el y lo ficharon para la causa en 1926 como piloto de fábrica. Henne estaba obsesionado por la velocidad, pero por la velocidad pura y dura y no tardó en exponer su sueño, el de batir el record del mundo de velocidad, a los de BMW. Andaban por entonces las marcas británicas insistiendo con el tema de los records de velocidad, daban titulares y publicidad, y BMW vio clara la inercia y cedió a Henne una BMW R63 de 735cc que se beneficiaría de la tecnología de los supercargadores (pequeños compresores de aire que aumentan la compresión) que los alemanes llevaban desarrollando desde hacía tiempo. La moto de calle daba unos modestos 120 km/h de punta y Henne logró en el récord de 1929 sacarla casi 100 km/h más.
Henne era un piloto multidisciplinar, lo hacía bien sobre todo tipo de superficie, y además tenía avanzados conocimientos de mecánica. Y era alemán. BMW no tardó en fijarse en el y lo ficharon para la causa en 1926 como piloto de fábrica. Henne estaba obsesionado por la velocidad, pero por la velocidad pura y dura y no tardó en exponer su sueño, el de batir el record del mundo de velocidad, a los de BMW. Andaban por entonces las marcas británicas insistiendo con el tema de los records de velocidad, daban titulares y publicidad, y BMW vio clara la inercia y cedió a Henne una BMW R63 de 735cc que se beneficiaría de la tecnología de los supercargadores (pequeños compresores de aire que aumentan la compresión) que los alemanes llevaban desarrollando desde hacía tiempo. La moto de calle daba unos modestos 120 km/h de punta y Henne logró en el récord de 1929 sacarla casi 100 km/h más.
Publicidad de BMW sobre el récord de Henne de 1929

En 1936 abandonaron la R63 para introducir la 500 Kompressor, una moto de 495cc que los de BMW estaban desarrollando para la competición. Montaba también un supercargador que los alemanes consideraban suficiente para batir a los modelos ingleses que perseguían el récord con máquinas que cubicaban 1000 cc. Además la nueva montura estaba totalmente carenada. Henne (gallina en alemán) ya tenía su huevo, y con el se hizo con el récord mundial también en 1935 y en el 1936, año en que marcó 279,5 km/h. Este récord se mantuvo imbatido 14 años, hasta 1951. Alcanzada la cumbre BMW dejó la velocidad pura y se centró en la competición, la Kompressor 500 era un caballo ganador y con Maier como piloto alcanzó la gloria cuando ganó el TT de 1939. Por su parte Ernst Henne dejó también las motos con la mochila llena de records, 76 en total, y numerosas victorias tanto en motos como en coches. Tras la segunda guerra mundial se hizo empresario y millonario gestionando uno de los mayores concesionarios de Mercedes Benz de Alemania y dispuesto a seguir batiendo récords murió con 101 años. Se ve que a Henne le gustaba llevar la vida hasta sus mismísimos extremos.
Corte del huevo de Henne de 1935. BMW 500 Kompressor
La moto base del primer récord de velocidad que batió Henne era la BMW R63 de 735 cc
La BMW 500 Kompressor con la que Georg Maier se hizo con el TT de 1939
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